Probióticos: bacterias que cuidan de ti

Resulta que el típico dicho de abuela “barriga llena, corazón contento” es cierto: un intestino con la cantidad adecuada de microbios mantendrá tu cuerpo sano y tu energía a tope.

Lo primero que debes saber es que no todas las bacterias son malas. De hecho, la presencia de algunas de ellas en tu tracto gastrointestinal es sinónimo de bienestar. Ese grupo de microorganismos benéficos que habitan naturalmente en tu intestino, se llama probióticos y tiene una cantidad importante de beneficios. ¿Qué tantos? Lo vas a averiguar muy pronto.

 

  • Ayudan a que tu cuerpo absorba mejor las vitaminas, minerales y componentes de la comida, por lo que estarás mejor nutrido. Cuando esto pasa, te sientes más vital, más alegre y tus órganos internos funcionan con más armonía.
  • La microbiota intestinal promueve una digestión más rápida y la desinflamación en la zona, por lo que te sentirás más ligero durante el día.
  • Imagínatelo como una pelea de bacterias: las buenas, los probióticos, luchan contra las malignas y las eliminan por el tracto digestivo. De este modo, te defienden de microorganismos nocivos, ayudan a producir sustancias importantes para el normal funcionamiento intestinal y fabrican vitaminas como la K y la B12 sin que siquiera lo notes. Esto significa también menos trabajo para tu hígado.
  • Para tu sistema inmune también es un gran aliado ya que facilita su funcionamiento ideal.

 

Tal vez te preguntes ¿quiénes deberían consumir probióticos? Pilar Restrepo, especialista en medicina funcional, asegura que “todas las personas se benefician con su uso porque factores como el estrés y una alimentación rica en azúcares o aditivos altera la flora del intestino”. Así que ya sabes, los probióticos pueden estar recomendados para ti y toda tu familia.

 

Ahora seguramente quieres saber cómo darle más probióticos a tu intestino para que trabajen por su salud. ¡Fácil! Los encuentras en alimentos que estén fermentados y en conserva: yogures, antipasto, chucrut, kéfir, miso, té kombucha, ajís y kimchi son algunos de los ejemplos.